jueves 21 de mayo de 2009

OLGA SANTOCHI DE PAREDES



Olga Santochi nació en un pueblito de Córdoba llamado Seber el 8 de Mayo de 1933. Como su padre trabajaba en el Ferrocarril pasó su niñez entre mudanzas a diferentes localidades del interior cordobés. Una de ellas fue Cañada de Luque, donde no había escuela; así que debió trasladarse a lo de unos tíos en Suardi (Provincia de Santa Fe): allí cursó la mayor parte de la primaria. Su tía, llamada Inés, se esmeró en iniciar a la pequeña Olga en ciertas labores propias de una niña de la época: tejido a dos agujas, crochet y piano, sin conseguir nunca los resultados esperados.

La misma actividad del padre ferroviario permitió a la familia Santochi una residencia más definitiva, esta vez en la Rioja, ciudad en la que Olga cursó sus estudios secundarios en el Colegio Nacional Joaquín V. González, siendo compañera de Enrique Peñaloza Camet (ambos llegarían a ocupar la presidencia y otros cargos dirigenciales de nuestra centenaria institución) y de Ricardo Mercado Luna con quienes integró, junto a otros jóvenes, el llamado Club colegial del mencionado colegio, siendo ella la encargada de la actividad cultural. Justamente éste último evoca en un escrito su temprana vocación dramática:

“Recuerdo a Olga adolescente subiendo al escenario, de amplio vestido blanco cayendo hasta sus zapatos de anticipados tacos altos, para reflejar desde allí la mímica demandada por Alfonsina Storni: ‘Tu me quieres alba, me quieres de espuma, me quieres de nácar’ (Boletín nº 7 BMM).

Se graduó de Bachiller en 1951 y continuó sus estudios en Tucumán, en la Academia Superior de Bellas Artes “Lola Mora” dependiente del Ministerio de Gobierno e Instrucción Pública de la Nación, de la que egresó en 1954, con el título de Profesora de Arte Escénico.

En 1956 se casó con el poeta José M. Paredes con quien tendría tres hijos (Maricel, José Adolfo y Osvaldo). La actividad cultural fue una constante en la vida del matrimonio: ambos fueron miembros del Rotary Club de La Rioja que hoy lleva el nombre de “José Paredes”; y frecuentaron círculos literarios vinculados al Grupo Calíbar y la SADE. El escritor Daniel Moyano y su familia se contaron entre los amigos más cercanos de los Paredes, además de otros muchos conocidos escritores y artistas.

En 1972, completó su formación docente cursando las asignaturas pedagógicas en el Instituto del Profesorado de la Escuela Normal Mixta “Pedro I. de Castro Barros” de La Rioja. Al año siguiente fue becada por el Instituto de Cultura Hispánica, para cursar el quinto ciclo de estudios de formación de expertos en literatura infantil iberoamericana y extranjera.


Como escritora, incursionó en la narrativa y el teatro. Su trilogía de cuentos “Mis seis años”, fue premiada en concurso por la Dirección de Cultura de la Provincia en 1967. Escribió además los relatos: “El árbol que caminaba”, “La venganza del despertador”, “Mi loro Lorenzo” y “Chonay”, premiado en 1968 por el Centro Editor de América Latina en el Certamen Nacional “Cuentos para niños del año 2000”. Este cuento fue adaptado luego y dirigido por ella misma como pieza de teatro infantil.

Muchos recordarán que como homenaje póstumo a su profesora, un grupo de alumnas que formaron parte del elenco EL MIKILO se autoconvocaron y –bajo la dirección de Carla Navarro– se organizaron para volver a poner en escena “Chonay”, asumiendo –aunque ya adultas– cada cual su papel y respetando las marcaciones realizadas por Olga años atrás cuando ganaban el Primer Premio en el Festival infantil de Teatro en Necochea. Distinción que volverían a merecer dos años más tarde con la puesta de “Mi Amigo el Duende”.

Es autora de las siguientes piezas teatrales infantiles
y obras de títeres
:
“El payaso Chispita”, “El pequeño duende”, “Cosas de payasos”, “El jardín de las brujitas”, “Mi amigo el robot” y “La ranita Lucrecia”, entre otras.

La mayor parte de su obra revela un profundo conocimiento del alma infantil, ya adoptando una perspectiva casi testimonial desde la niñez, ya narrando historias que tienen a los niños como protagonistas.

Dirección teatral

Con la Escuela de Arte Escénico, dirigió los siguientes espectáculos infantiles: “La escuela de las Hadas” (basada en un cuento de Conrado Nalé Roxlo);

“El reino del revés” y “Daylan Kifki” (sobre textos de María Elena Walsh); “Pluf el fantasmita” y “El robo de las cebollitas” de María Clara Machado

“La guerra siempre” (en base a textos de diferentes autores) y “El príncipe feliz” (adaptación de un cuento de Oscar Wilde) esta última en co-producción con la Academia de Danzas dirigida por Laura Gay; “Jesús en la poesía” (puesta navideña en torno a villancicos y la temática del nacimiento).

Otras: “Se me ha perdido una niña”, “De por aquí y de por allá”, “Niños y marionetas”

“El último dragón”, “Marionetas”, “La poesía y el Mar”, “La brujita que era buena”, “Había una vez”, “El canto de la lluvia”, “Poemas de Alfonsina”, “Tacuaras para la Patria”, “Hasta aquí”, “El país de los recuerdos” y “Caperucita Roja”

Con los alumnos de la Escuela “Dante Alighieri”, realizó:
“No ahondes”, “Las aturdidas” y “Te digo que no”, sobre cuentos de Alberto Moravia.

Fue co-fundadora, junto a Alba Lanzillotto de Pereyra del Taller de Teatro “La Grulla” perteneciente al Colegio Nacional Joaquín V. González, con el que puso en escena las siguientes obras: “La grulla crepuscular” del japonés Junji Kinishita, “El pescador”, “El pintor” y “El cazador de unicornios” de Aldo Pellegrini; “La sombra en el valle” de John Singer; “Pluf el fantasmita” de María Clara Machado, “El país de las vacaciones” de Ugo Betti, “Si sí, sí; si no, no” de Jaime Potenze y “Siete gritos en el mar” de Alejandro Casona.

Como actriz, Olga colaboró con el elenco de la Comedia de la Provincia, dirigido por Edgardo Gordillo, siendo memorable su rol protagónico en “La casa de Bernarda Alba” de Federico García Lorca.



Participó en la realización de audiovisuales, entre los que caben mencionarse: “La Rioja, tierra de San Nicolás”, “La Rioja, hombre y paisaje” y “La Rioja es así”.


Olga Santochi no fue indiferente a la actividad política: Al concluir la Dictadura Militar, los años ochenta la encontraron militando en la Unión Cívica Radical y en el Movimiento de Renovación y Cambio creado por Raúl Alfonsín.

Logró vencer con su trayectoria los prejuicios de una sociedad algo machista como la riojana, porque más allá de cualquier pose feminista, creía íntimamente que no cabían las diferencias de sexo en la entrega a los demás, en la participación activa, en la difusión de la educación y del arte, en el crecimiento cultural de un pueblo. Así es como llegó a ser, por mérito propio, no sólo candidata a Intendente capitalina por la U.C.R. cuando la ley de cupo femenino no existía aún, sino también la primera mujer que ocupó la presidencia de la Biblioteca Mariano Moreno, circunstancia que concitó el interés y el reconocimiento más allá de las fronteras de la provincia y quedó reflejada en el Diario La Nación, que destacó este hecho dando un espacio privilegiado en su edición del 2 de febrero de 1999, a la nota firmada por el periodista Arturo Ortiz Sosa y que se titulaba precisamente “La mujer gana espacios”.


Fue nombrada Ciudadana Ilustre por el Concejo Deliberante de la capital riojana y distinguida con el “Famatina de Plata” en el rubro Teatro por la Dirección de Cultura Municipal, entre otros muchos reconocimientos a su trayectoria.


Murió en La Rioja el 6 de Diciembre del 1999, después de luchar –de pie y sin resignar sus actividades— contra una penosa enfermedad.

Marcela Mercado Luna

Fuentes:

Efraín de la Fuente: Historia del teatro en La Rioja

Biblioteca Mariano Moreno: Boletín Nº 7 y Nº 8 de la institución

Entrevistas varias.









domingo 14 de septiembre de 2008

VÍCTOR MARÍA CÁCERES

Por Jorge Brizuela Cáceres

Víctor María Cáceres nació el 22 de julio de 1912, en la ciudad de La Rioja, hijo de doña Vicenta Sánchez y don Florentino Cáceres, escribano público de registro número 1, que luego heredará el dramaturgo.
Tuvo cinco hermanos: Amelia Bersabé –docente y madre del poeta Dardo Fermín "Pocho" Morales Cáceres-, Julio Fernando Segundo-docente-, Laura María -bibliotecaria-, Marcelina Luisa -ceramista y museóloga-, y Simeón César –empleado judicial y su único hermano menor-
Se recibe de escribano público en la Universidad Nacional de Córdoba, y es designado director del Teatro Rivera Indarte -hoy Teatro San Martín- de esa ciudad mediterránea. Al volver a su provincia funda el Centro Riojano de Arte Escénico junto a Alfredo Parada Larrosa. Los ensayos se realizaban en el Círculo Católico de Obreros, y las obras se estrenaban en el desaparecido Cine Monumental.
Integraban este elenco Jorge Fernando Castellanos –director-, Alfredo Benítez, Esteban Crovara, Milton de la Fuente , "Tití" Canellada -quien luego sería esposa de Víctor-, Otilia Ganggiotti, María Elena Nieto Vargas, María Elvira Olla, Dardo Nieto, Casto Brizuela, Julio César y Mercedes Rearte Oyarzabal, Mario Nelson e Isolina Ceballos. Con este elenco de aficionados llevan su obra "De vuelta al nido" a un certamen en el Teatro Nacional Cervantes, donde recibe premios y elogios.
Se casa con Irma Rosa Canellada -profesora de Matemáticas- con quien tendrá tres hijas: Rosa de las Mercedes, Marta Eugenia y Bárbara Vicenta Patricia.
El CRAE gana un concurso provincial para representar a La Rioja en el Primer Certamen Nacional de Teatro en Buenos Aires. El elenco pone en escena "Prohibido suicidarse en primavera" de Alejandro Casona en el Teatro Presidente Alvear, consolidando el ingreso de La Rioja a la escena nacional. La Universidad Nacional de Cuyo instala una delegación en La Rioja , y Víctor es convocado para dirigir el teatro-escuela de esta entidad, pero debe abandonar el proyecto por razones de salud.
En 1951 publica un libro de relatos titulado Provincianía.
Cuidando a su esposa enferma en la ciudad de Córdoba, fallece de un ataque cardíaco el 1º de diciembre de 1958.


Alfredo Parada Larrosa toma la posta, reanima al grupo y reponen obras de Víctor. Con la aparición de José Alberto Santiago -escritor y director cordobés- se crea el Seminario Experimental de Teatro en 1960. En 1962 se hacen cargo del Seminario Mercedes y "Chacho" Rearte Oyarzabal, luego Ubaldo Nichi y finalmente Edgardo Gordillo, con lo cual se afirma institucionalmente el grupo que se convierte en la hoy afamada Comedia Provincial.
El teatro riojano es la obra conjunta de personalidades como Juan Zacarías Agüero Vera, Peregrina Ozán Dellisola, José Miguel Castro, Hedith Celia Huniken y Ariel Ferraro. Pero sobre todo es a Cáceres a quien todos definen como estandarte, y desde el 21 de agosto de 1982, el Teatro Provincial lleva su nombre.
Obras
- De vuelta al nido (teatro)
- Don Fabián (teatro)
- ¿Lloverá? (teatro)
- La mia nena (teatro)
- Adelaida (teatro - inédita)
- Provincianía (relatos)


Jorge Brizuela Cáceres

domingo 31 de agosto de 2008

PEDRO S. HERRERA


Pedro S. Herrera nació La Rioja el 1 de julio de 1925.
Su amor por la creación literaria y su interés en toda manifestación artística, lo llevaron desde joven a participar en la vida cultural riojana.
Integró, junto a grandes y reconocidos escritores, músicos y plásticos, el mítico grupo CALIBAR que marcó un hito en el devenir de la actividad artística provincial. Justamente, el nobre del grupo se debió a su inspiración, en alusión al personaje del rastreador diseñado por Sarmiento.
Vivió largos años en Tucumán donde formó su familia. En esa provincia afianzó su pasión literaria a través de una sostenida y profusa producción.
Participó, junto a otros poetas norteños, de la creación del grupo SIGNO, cuya labor se reflejó el la hoja de poesía del mismo nombre, publicación periódica, editada en Tucumán.
Incursionó en todos los géneros literarios y es autor también, de letras de canciones, con las que ganó sendos primeros premios en dos concursos nacionales. Obtuvo además otros reconocimientos y distinciones en Tucumán y La Rioja.
Entre sus libros, cabe destacar: Silencio encendido (1956), Después, las nubes (1973), Tucumán alucinante (1994), Karla en azul terrestre y otros cuentos (1996), Murmurios del agua (2001) y Vuelos de la Coplería (pósotumo, editado por la Biblioteca Mariano Mariano Moreno en el Tomo 2 del Concurso de poesía Ciudad de los Naranjos, 2006)
Falleció en Tucumán, el 13 de junio de 2003.

sábado 30 de agosto de 2008

Alipio Eduardo Paoletti


Alipio Eduardo Paoletti —a quien sus amigos llamaban Tito– nació en Buenos Aires el 9 de octubre de 1936. Pasó su infancia y adolescencia en los barrios de Mataderos y Liniers. A comienzos de 1959 llegó a La Rioja donde meses después se propuso refundar el Diario El Independiente, cuya primera fundación, debida al dirigente radical Pelagio B. Luna, databa de 1901.
Esta nueva etapa del diario riojano se diferenció de las anteriores por no responder a orientaciones partidistas de ninguna clase.
A instancias de Paoletti, la empresa editora del periódico se transforma en una cooperativa de trabajo a la que se integran todos los trabajadores con igual participación. Al respecto, traemos a colación el testimonio de la hija de Alipio, Ana, en una nota aparecida en el Diario Página 12:
“En el año 1970, y por iniciativa de los dueños, que en ese momento eran tres personas, Alipio Paoletti, Mario Paoletti y Ricardo Mercado Luna, decidieron convertir la empresa Editorial Norte en Coopegraf. Y se cooperativizó todo: el inmueble, las máquinas para imprimir... La razón que los llevó a hacerlo fue ideológica: vivir coherentemente. Desde ese momento se constituyó la asamblea de socios y por mayoría de votos, todos menos uno –el de mi padre– Tito Paoletti fue elegido director del diario.
La línea editorial era resuelta en asamblea y así fue hasta el golpe militar del 24 de marzo de 1976 cuando el diario fue intervenido, sus periodistas presos y perseguidos.”
(14 de Julio de 2006).
A pesar de no ser creyente, sintonizó con la pastoral del Obispo Enrique Angelelli de quien llegaría a ser amigo. Angelelli encontró en El Independiente al más eficiente difusor de su mensaje liberador, adscripto al espíritu del Concilio Vaticano II.
El golpe del 24 de Marzo de 1976 encontró a Paoletti en Buenos Aires, donde debió buscar escondite, por saberse intensamente buscado por las fuerzas represoras piloteadas por la dictadura militar. En La Rioja, su hermano Mario y varios de sus de sus compañeros del equipo de redacción fueron detenidos. Desde la clandestinidad, Tito orientó su labor periodística a las tareas de denuncia y difusión de las atrocidades que en aquel momento se cometían en el país.
En 1977 logra exilarse en Madrid junto a su mujer, Lyli Santochi y los 6 hijos (todos menores) del matrimonio. Desde Madrid siguió trabajando por su patria a través de acciones de investigación y denuncia.
En 1984 regresó al país, con la intención de reestablecerse en La Rioja para continuar con la labor periodística en el diario por él fundado, la que había sido forzosamente interrumpida en 1976. Así lo expresa Ricardo Mercado Luna en su ensayo: “Crónica de trastienda en la vida de un Diario”:
Paoletti, junto con Alfieri, Schaller y otros asociados perseguidos del proceso vinieron a La Rioja con el propósito de reintegrarse al diario. Volvían a casa, al hogar de maquinarias y sueños (…). Pero el regreso tenía ahora el amargo sabor a puertas a cerradas y largas esperas en el umbral”. (En Solitarias historias del siglo que nos deja, pág. 254)
Al respecto, Ana Paoletti puntualiza:
A los que cayeron presos los habían obligado [en 1976] a firmar una renuncia en la que no sólo dejaban la cooperativa sino que se comprometían a no ejercer nunca más el periodismo y a mi viejo le falsificaron la renuncia. En julio de 1984, de regreso en el país, y ya en democracia, los renunciados se presentaron a reclamar sus puestos de trabajo.
Fue entonces que en la asamblea de socios se decidió a aceptar las renuncias, recién ocho años después. Y esa vez no fueron los milicos, fueron sus mismos compañeros los que les negaron su trabajo. La dictadura ya había hecho escuela".

Rechazada la reincorporación a la cooperativa por él mismo creada, Tito se estableció en Buenos Aires, donde trabajó en “La Voz”, “Caras y Caretas”, “Crisis”, y en el periódico de las Madres de Plaza de Mayo.

Sus memorables editoriales del diario El Independiente tenían una propuesta combativa en su espíritu y renovadora en el lenguaje periodístico, un estilo directo, despojado y a la vez cuidado.
El periodismo de investigación que cultivó asiduamente quedó plasmado en dos libros de edición póstuma: Como los nazis como en Vietnam (Contrapunto, 1987), obra que plantea por primera vez una mirada distinta en el análisis del pasado inmediato argentino, desechando la teoría de los dos demonios esbozada por Sábato para explicar los años del terror genocida; y Cien años de colonia, escrito y publicado como suplemento del diario El Independiente en 1970, y editado en formato libro en 1997 por Ediciones AMP: aquí, la investigación histórica sirve para analizar la situación de carencias de la provincia de La Rioja desde la dicotomía sarmientina de civilización / barbarie. El autor concluye que “fue la ‘civilización’ y no la ‘barbarie’ la causante de la pobreza riojana”, refutando así la opinión de Sarmiento y del prócer riojano Pedro I. de Castro Barros, quienes atribuyeron a la resistencia montonera la postergación de la provincia.
Alipio Eduardo Paoletti murió en Buenos Aires el 1º de diciembre de 1986.

domingo 17 de agosto de 2008

MARIO PAOLETTI


Mario Paoletti nació en Buenos Aires el 20 de junio de 1940. Desde muy joven estuvo vinculado al periodismo gráfico a través de colaboraciones en la revista de humor político “Tía Vicenta”. En 1959 se suma a la empresa de su hermano Alipio de refundar el Diario “El Independiente”, iniciando una etapa memorable dentro de la historia del periodismo riojano. También integró –junto a Daniel Moyano y el propio Alipio– el equipo de redacción de “El Champi” (1968/1971), publicación local de humor y crítica política dirigida por Miguel Ángel Guzmán y reconocida por sus memorables ridiculizaciones de los gobernantes de facto de la época.
La Rioja fue el lugar elegido para vivir: aquí cosechó amigos, aquí se casó y formó su familia, aquí nacieron y crecieron sus tres hijos, pero el destino le tenía deparadas otras andanzas y también, otras tierras. “El Independiente” lo contó entre sus principales redactores mientras él se entregaba con entusiasmo a sus dos grandes pasiones: el periodismo y la literatura.
En 1976, con el advenimiento del Golpe de Estado, es encarcelado, al igual que muchos periodistas de ese diario, alojado en la unidad penitenciaria local, el I.R.S.S. y trasladado más tarde –junto a otros presos políticos riojanos– a la Cárcel de Sierra Chica, donde permaneció sin ser juzgado, hasta 1980, año en que es expulsado del país. Los horrores de ese tiempo han quedado reflejados en muchos de sus cuentos y en la novela A Fuego Lento, ganadora del Premio “V Centenario” de Murcia.
Su producción abarca diferentes géneros: Publicó poesías, cuentos, novelas, ensayos de crítica literaria y de actualidad política. Ha obtenido premios en España, Cuba y Estados Unidos.
Actualmente reside en Toledo, España, donde dirige desde 1984 el Centro de Estudios Internacionales de la Fundación Ortega y Gasset, universidad a la que acuden estudiantes de todo el mundo.

Principales obras

Entre sus obras de ficción narrativa, merece citarse, en primer término, la llamada “Trilogía Argentina”, integrada por las novelas: Antes del Diluvio (Premio “Castilla La Mancha”,1988), A Fuego Lento (“Premio Quinto Centenario”, 1993) y Mala Junta (1999). Éstas últimas fueron publicadas en nuestro país por Editorial de Belgrano (obviamente, las dos primeras cuentan –además– con edición española). Publicó, además, la colección de cuentos Quince Monedas (“Premio Ciudad de Toledo”, 1993), y la novela Vasco busca vasco, (“Premio Nacional de novela ‘Francisco Ayala’, 2002), que fue editada en España. Sus ensayos más difundidos son: El Aguafiestas (Alfaguara, 1995): una completa y amena biografía de Mario Benedetti, y Borges Verbal (Emecé, 1999), en colaboración con Pilar Bravo, libro que recopila opiniones, ocurrencias, y comentarios de Borges sobre temas diversos, rastreados en diferentes reportajes, y precedidos de una excelente biografía del autor de “El Aleph”.
La obra poética de Paoletti comprende: Poemas con Arlt (Madrid, 1983), Inventario (“Premio Rafael Morales”, Talavera de la Reina, 1990), Arltianas (2000, editada en La Rioja por “Pandemia”), Poemas con Ortega (Madrid, 2005) y Retratos y autoretratos, Botellalmar, Toledo 2007.
Es co-autor, junto al músico Tata Cedrón del Musical Orejitas Perfumadas”, un homenaje a Roberto Arlt a partir del tango y de letras inspiradas en personajes y situaciones de las obras del autor de Los Siete Locos.

Mario Paoletti frente al “Diluvio”
El “diluvio” es la metáfora paolettiana del llamado “Proceso de Reorganización Nacional”, que causó estragos en la sociedad argentina, y al que muchos no sobrevivieron. Esta metáfora se construirá a lo largo de las novelas: Antes del Diluvio, A Fuego Lento y Mala Junta, que integran la “trilogía argentina”, de discurso autobiográfico, que relata, tres distintos momentos de la historia argentina captados desde la óptica y la experiencia del personaje-narrador, quien va transitando su vida –desde la infancia a la adultez– en un país signado por los desencuentros políticos, la guerrilla, el terrorismo de estado y el exilio, sucesivamente. El tiempo narrado en estas tres novelas abarca desde los años treinta, evocados por recuerdos infantiles del personaje, hasta los noventa, vividos desde una ya estable situación de argentino radicado definitivamente en Madrid.
El ritmo narrativo de Paoletti –sostenido y parejo– se completa con rasgos de estilo inconfundibles, que atrapan al lector y hacen hasta de los hechos más sórdidos y crueles, un relato ameno y no exento de humor. El humor es, justamente, una de las claves de la obra de este gran escritor, cuya habilidad para hacer reír es sobradamente demostrada en la segunda novela de la trilogía: A Fuego Lento, que narra las últimas dos semanas de prisión del protagonista en la Cárcel de Sierra Chica. Allí padece situaciones aberrantes y dolorosas, en las que nada hace prever al lector la posibilidad de encontrar motivos graciosos, y sin embargo el humor aflora, aun en los momentos más duros.
Junto al humor, la intertextualidad es otro resorte de comunicación eficaz entre autor y lector, un guiño de complicidad mediante la alusión, inclusión o cita de textos preexistentes en un juego divertido de reconocimiento continuo.

Disertación en la Biblioteca Mariano Moreno

La visita de Mario Paoletti a La Rioja en diciembre de 2005, fue un acontecimiento cultural de trascendencia para la ciudad de La Rioja.
Invitado por la Biblioteca Mariano Moreno, pronunció la conferencia: “La Rioja, ¿novela sin novelista?” cuyo título, según explicó tiene su origen en una frase de Ulises Petit de Murat, quien, en oportunidad de visitar esta provincia en la década del setenta, se refirió a ella como “una novela a la espera de un novelista”. Así, partiendo de esa imagen, Paoletti fue tomando ejemplos de la literatura universal para armar lo que para él sería una suerte de paradigma de la novela riojana; rescatando como “aprovechables” los diálogos de Chejov, en los que parece que “nada sucede”, y los ambientes de Faulkner, en cuyos espacios del sur de Estados Unidos, pueden encontrarse paralelismos con el norte argentino. Un escritor como Jorge Amado, por ejemplo –destacó el escritor en medio de un desfile de clásicos–, y aunque Bahía sea muy diferente de La Rioja, tiene personajes como el inmigrante árabe, que es típico de ésta y otras provincias argentinas.
Hay que destacar que el propio Paoletti supo aprovechar en sus obras, parte de ese material novelístico, al incluir –entre los muchos presos de la cárcel en la que se ambienta su novela A Fuego Lento– personajes del país interior, inspirados en la forma de ser del riojano; también su novela Vasco busca vasco contiene un capítulo que se desarrolla en Chañar, localidad riojana cercana al límite con Córdoba.
Entre otros conceptos desarrollados en esta clase magistral de literatura, Mario Paoletti señaló que la literatura y el arte en general, no pueden respetar moldes sacralizados: “No se puede ser buen ciudadano y buen escritor al mismo tiempo”; la literatura que intenta “quedar bien” con una causa, es, en general, muy mala, opinó el escritor al tiempo que ponía como ejemplo la “Oda a Stalin” de Pablo Neruda.
Los jóvenes artistas deben tener una actitud vanguardista, y no estaría mal derribar algunas estatuas, puntualizó el autor, quien luego respondió preguntas que se formularon desde el público, algunas de las cuales parecían no haber comprendido el alcance de la metáfora que construyó Paoletti para referirse al “material disponible” desde el punto de vista literario en estas tierras. “No me crean tanto, que ya les advertí que la literatura es una mentira convincente” dijo el narrador, quien había comenzado su charla refiriéndose a la naturaleza de los escritos de ficción.
Marcela Mercado Luna

domingo 22 de junio de 2008

ARTEMIO MORENO



Artemio Moreno nació en Olta, provincia de La Rioja, en 1892, donde cursó sus estudios primarios. En la Capital Federal realizó la secundaria y más tarde cursó la carrera de abogacía en Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Buenos Aires. Con su tesis “Legislación de huelgas” obtuvo el doctorado en la misma casa de altos estudios.
Siendo un criminólogo de renombre, ejerció la docencia en la Universidad Nacional de La Plata y en la Escuela Superior de la Policía Federal.
Una promisoria carrera judicial lo tuvo como fue juez de instrucción durante más de veinte años y como fiscal de la Cámara de Apelaciones hasta 1946. De espíritu multifacético, también la literatura lo ganó para su causa: fue cuentista poeta y ensayista. Se destacó especialmente en la crítica literaria. En 1925 viajó a Europa donde entrevistó a escritores de la talla de Pío Baroja y Miguel de Unamuno.
Entre sus producciones literarias, estudios jurídicos y ensayos de crítica, ha publicado las siguientes obras:
Labor de ritmo,
Niñez abandonada y delincuente
La justicia de instrucción y la ley positiva,
El sentimiento en la vida y en el arte,
En torno a Maupassant,
Ojos alucinados,
Parábola del tiempo,
Balzac,

El mundo de la comedia humana,
De Stefan Zweig a Maritain,
Doctrina y práctica del procedimiento penal.
La hora confidente,
Teoría legal del cuerpo del delito,
Interrogatorio judicial e hipnotismo,
El procedimiento penal,
La naturaleza, el trabajo y la técnica,
El espíritu de la ciudad
(conferencia pronunciada con motivo del centenario de Biblioteca Mariano Moreno y editada por esta misma institución en 1936)
La novela de América
Artemio Moreno falleció en Buenos Aires, en julio de 1953

sábado 21 de junio de 2008

LUCÍA CARMONA


LUCÍA CARMONA (1946)
Nació en la ciudad de Chilecito, donde reside. Es poeta y docente. Colaboró en revistas y publicaciones literarias, tanto de la provincia, como del país y países vecinos.
("Polen" (Catamarca), "La Mañana" (Entre Ríos), "Las Espuelas del Ángel" (Buenos Aires), y del exterior: "El Chúcaro" (Uruguay) entre otras.)
De larga trayectoria en la Sociedad Argentina de Escritores, ha sido durante muchos años presidenta de la Filial Chilecito de la S.A.D.E. Se desempeñó como Asistente Técnica de la Secretaría de Estado de Cultura de la Nación.
Lleva a cabo, en su medio, una intensa tarea de difusión cultural, participando y promoviendo eventos literarios dentro y fuera de la provincia.
Su libro Después de los andenes obtuvo Faja de Honor de la SADE en 1988.
Desde 1976 dirige en su ciudad natal, talleres literarios para jóvenes y adultos.
Tuvo a su cargo los talleres para niños, realizados en otras ediciones de la Feria Provincial del libro, tanto en la ciudad capital como en Chilecito.

Algunos de sus libros son:
Era de noche y Junio,
Hacia una tierra oscura,
Miserere,
Las infinitas palabras,
Y Dios entre los páramos
Pueblos de la memoria,
Tiempos de la casa.
Por el corazón de la tierra
Comentario bibliográfico
Por el corazón de la tierra de Lucía Carmona
La poeta vuelve a conmover a los amantes de la lírica con este poemario que tiene como signo distintivo la madurez: madurez en la etapa de la vida desde la que fluye esta voz exquisita, y madurez también en la consolidación de todos los elementos que conforman el hecho poético en el devenir de la obra de Lucía Carmona.
Un lenguaje que arriba a segmentos de indecible abstracción y belleza sin dejar por ello de introducirse en sendas de profundo contenido humano o de detenerse en la captación de realidades sólo develadas al espíritu sensible de quien las nombra.
En una muy buena presentación de Nexo Ediciones y con notables imágenes de tapa y contratapa que reproducen obras de los plásticos Leonardo Bustamante y Sergio D. Ocampo, este libro es una invitación al placer estético y un mimo al alma de los lectores y lectoras. (MML)