domingo, 22 de marzo de 2009

Mariposas de Papel de Graciela Nieto Ortiz



Las estampillas son las protagonistas

Libro: Mariposas de papel
Autora: Graciela Nieto Ortiz
Editorial: Nexo (Financiado mediante la Ley Provincial del Libro)

“Veo veo veo mariposas blancas en el correo” cantaba María Elena Walsh, cuando las cartas y los buzones tenían sentido en la vida cotidiana de las familias, cuando las estampillas se usaban para todos los envíos postales y era fácil para los niños reconocer la alusión que se completaba con el verso “mariposas son que de noche duermen en el buzón”.
La vieja metáfora del correo ha sido rescatada en el título de este singular libro de Graciela Nieto Ortiz, que rastrea el motivo de todos y cada uno de los sellos postales argentinos, desde 1856 hasta el año 2000.
Esta obra, delicia de la Filatelia, trasciende el interés del coleccionista, puesto que su terreno se nutre de los grandes tópicos que forjaron y forjan nuestra cultura: se trata de un estudio, completo y –al decir del prologuista – sin precedentes en la bibliografía de esta disciplina. Con un contenido enciclopédico, que abarca referencias a la historia, el arte, el deporte, el turismo, la educación, la flora y fauna, entre otros variados temas, Graciela Nieto Ortiz ha elaborado una (a partir de ahora) insoslayable guía para quien busque el porqué cada uno de los sellos postales realizadas en el país.
Con prólogo del historiador Juan E. Torinelli, este volumen de 765 páginas, realizado por Nexo Editorial, contiene en la gran mayoría de los casos la imagen (en blanco y negro) de las estampillas a las que hace referencia, junto a una descripción o comentario de interés acerca de las mismas. Como bien lo afirma la autora, “cada sello representa un material de interés no sólo para los filatelistas sino también para toda persona que quiera conocer distintos aspectos de nuestro país” y sobre todo “para los docentes, ya que además de tener a mano prácticamente todos los aspectos concernientes a la Argentina, pueden aprovechar para incentivar la Filatelia en los niños y adolescentes, tarea altamente positiva que los alejará del ocio negativo de la televisión y otras actividades no recomendables que trae aparejado el no saber qué hacer con el tiempo”.
Estas Mariposas de papel, que vuelan desde La Rioja hacia el país y el mundo, son un aporte concreto al patrimonio cultural argentino.

Marcela Mercado Luna (11/3/09)

domingo, 8 de marzo de 2009

El canto del canario


Título: El canto del canario
Autor: Héctor David Gatica
Género: cuento

Diez cuentos breves son suficientes para recordarnos el buen manejo de la narrativa cultivado por este autor que trascendió especialmente como poeta, por ser la lírica el género en el que suele nadar más a gusto.
Estructurados en dos grupos —“Del campo” y “De la ciudad”— estos relatos abordan una temática tan variada como nuestra: la casi inimputabilidad de un embalsamador de animales exhibiendo su cruel oficio sin perversión y sin culpa, el desamparo de los habitantes de los Llanos, el fantasma palpable de una avioneta asesina de lluvias y de esperanzas, la jocosa flexibilidad de los marcos legales de Villa Nidia toda vez que una causa superior lo requiera, la candidez de unos viejos que pagan consultas médicas con canciones a capela, la depredación de documentos en manos de un “aristócrata” dispuesto a mantener incontaminado su apellido, la enfermedad contra la que lucha un entrañable poeta enamorado de la vida, el sinsentido de las formalidades administrativas, la avaricia de una comadre, la vaciedad de los gestos del patriotismo militar de los años setenta… son entre otros, los motivos que se irán imprimiendo en estas páginas, siempre en contrapunto o contraste con algún telón de fondo que hará vacilar la escala de los valores humanos en el mundo narrado.
Este contraste aparece con fuerte sello en textos como “La madrina”, “El rancho de los verdes”, “La avioneta asesina de tormentas y tierras”, “La patria flamea”, entre otros, de los cuales merecen mención aparte por su solidez: “Márgenes de la muerte” donde asistimos a la loca carrera de superación personal de una empleada pública, quien, obsesionada por agradar a sus superiores, posterga nada menos que la atención del hijo enfermo, tras el empeño puesto en lograr una nota de márgenes perfectos; “El médico, los números y un tango”, en el que vemos cómo un doctor se debate entre el costado humano y el costado burocrático de su profesión frente a la ternura de un paciente agradecido; y, muy especialmente, el que da nombre al volumen, “El canto del canario”, de impecable factura y de un naturalismo conmovedor y lacerante.
Con una hermosa tapa diseñada por Carlos Pagés en torno a un dibujo de Oscar Salas, el libro (en el que hay que de lamentar algunas molestas erratas de imprenta) exhibe un discurso comprometido, no exento de ironía y crítica social. Con lenguaje sencillo y poético a la vez, estos cuentos de Gatica nos hacen sonreír y estremecer, y al final, nos dejan pensando…

Marcela Mercado Luna

domingo, 14 de septiembre de 2008

VÍCTOR MARÍA CÁCERES por Jorge Brizuela Cáceres




Víctor María Cáceres nació el 22 de julio de 1912, en la ciudad de La Rioja, hijo de doña Vicenta Sánchez y don Florentino Cáceres, escribano público de registro número 1, que luego heredará el dramaturgo.
Tuvo cinco hermanos: Amelia Bersabé –docente y madre del poeta Dardo Fermín "Pocho" Morales Cáceres-, Julio Fernando Segundo-docente-, Laura María -bibliotecaria-, Marcelina Luisa -ceramista y museóloga-, y Simeón César –empleado judicial y su único hermano menor-
Se recibe de escribano público en la Universidad Nacional de Córdoba, y es designado director del Teatro Rivera Indarte -hoy Teatro San Martín- de esa ciudad mediterránea. Al volver a su provincia funda el Centro Riojano de Arte Escénico junto a Alfredo Parada Larrosa. Los ensayos se realizaban en el Círculo Católico de Obreros, y las obras se estrenaban en el desaparecido Cine Monumental.
Integraban este elenco Jorge Fernando Castellanos –director-, Alfredo Benítez, Esteban Crovara, Milton de la Fuente , "Tití" Canellada -quien luego sería esposa de Víctor-, Otilia Ganggiotti, María Elena Nieto Vargas, María Elvira Olla, Dardo Nieto, Casto Brizuela, Julio César y Mercedes Rearte Oyarzabal, Mario Nelson e Isolina Ceballos. Con este elenco de aficionados llevan su obra "De vuelta al nido" a un certamen en el Teatro Nacional Cervantes, donde recibe premios y elogios.
Se casa con Irma Rosa Canellada -profesora de Matemáticas- con quien tendrá tres hijas: Rosa de las Mercedes, Marta Eugenia y Bárbara Vicenta Patricia.
El CRAE gana un concurso provincial para representar a La Rioja en el Primer Certamen Nacional de Teatro en Buenos Aires. El elenco pone en escena "Prohibido suicidarse en primavera" de Alejandro Casona en el Teatro Presidente Alvear, consolidando el ingreso de La Rioja a la escena nacional. La Universidad Nacional de Cuyo instala una delegación en La Rioja , y Víctor es convocado para dirigir el teatro-escuela de esta entidad, pero debe abandonar el proyecto por razones de salud.
En 1951 publica un libro de relatos titulado Provincianía.
Cuidando a su esposa enferma en la ciudad de Córdoba, fallece de un ataque cardíaco el 1º de diciembre de 1958.


Alfredo Parada Larrosa toma la posta, reanima al grupo y reponen obras de Víctor. Con la aparición de José Alberto Santiago -escritor y director cordobés- se crea el Seminario Experimental de Teatro en 1960. En 1962 se hacen cargo del Seminario Mercedes y "Chacho" Rearte Oyarzabal, luego Ubaldo Nichi y finalmente Edgardo Gordillo, con lo cual se afirma institucionalmente el grupo que se convierte en la hoy afamada Comedia Provincial.
El teatro riojano es la obra conjunta de personalidades como Juan Zacarías Agüero Vera, Peregrina Ozán Dellisola, José Miguel Castro, Hedith Celia Huniken y Ariel Ferraro. Pero sobre todo es a Cáceres a quien todos definen como estandarte, y desde el 21 de agosto de 1982, el Teatro Provincial lleva su nombre.
Obras
- De vuelta al nido (teatro)
- Don Fabián (teatro)
- ¿Lloverá? (teatro)
- La mia nena (teatro)
- Adelaida (teatro - inédita)
- Provincianía (relatos)


Jorge Brizuela Cáceres

domingo, 31 de agosto de 2008

PEDRO S. HERRERA


Pedro S. Herrera nació La Rioja el 1 de julio de 1925.
Su amor por la creación literaria y su interés en toda manifestación artística, lo llevaron desde joven a participar en la vida cultural riojana.
Integró, junto a grandes y reconocidos escritores, músicos y plásticos, el mítico grupo CALIBAR que marcó un hito en el devenir de la actividad artística provincial. Justamente, el nobre del grupo se debió a su inspiración, en alusión al personaje del rastreador diseñado por Sarmiento.
Vivió largos años en Tucumán donde formó su familia. En esa provincia afianzó su pasión literaria a través de una sostenida y profusa producción.
Participó, junto a otros poetas norteños, de la creación del grupo SIGNO, cuya labor se reflejó el la hoja de poesía del mismo nombre, publicación periódica, editada en Tucumán.
Incursionó en todos los géneros literarios y es autor también, de letras de canciones, con las que ganó sendos primeros premios en dos concursos nacionales. Obtuvo además otros reconocimientos y distinciones en Tucumán y La Rioja.
Entre sus libros, cabe destacar: Silencio encendido (1956), Después, las nubes (1973), Tucumán alucinante (1994), Karla en azul terrestre y otros cuentos (1996), Murmurios del agua (2001) y Vuelos de la Coplería (pósotumo, editado por la Biblioteca Mariano Mariano Moreno en el Tomo 2 del Concurso de poesía Ciudad de los Naranjos, 2006)
Falleció en Tucumán, el 13 de junio de 2003.

sábado, 30 de agosto de 2008

Alipio Eduardo Paoletti


Alipio Eduardo Paoletti —a quien sus amigos llamaban Tito– nació en Buenos Aires el 9 de octubre de 1936. Pasó su infancia y adolescencia en los barrios de Mataderos y Liniers. A comienzos de 1959 llegó a La Rioja donde meses después se propuso refundar el Diario El Independiente, cuya primera fundación, debida al dirigente radical Pelagio B. Luna, databa de 1901.
Esta nueva etapa del diario riojano se diferenció de las anteriores por no responder a orientaciones partidistas de ninguna clase.
A instancias de Paoletti, la empresa editora del periódico se transforma en una cooperativa de trabajo a la que se integran todos los trabajadores con igual participación. Al respecto, traemos a colación el testimonio de la hija de Alipio, Ana, en una nota aparecida en el Diario Página 12:
“En el año 1970, y por iniciativa de los dueños, que en ese momento eran tres personas, Alipio Paoletti, Mario Paoletti y Ricardo Mercado Luna, decidieron convertir la empresa Editorial Norte en Coopegraf. Y se cooperativizó todo: el inmueble, las máquinas para imprimir... La razón que los llevó a hacerlo fue ideológica: vivir coherentemente. Desde ese momento se constituyó la asamblea de socios y por mayoría de votos, todos menos uno –el de mi padre– Tito Paoletti fue elegido director del diario.
La línea editorial era resuelta en asamblea y así fue hasta el golpe militar del 24 de marzo de 1976 cuando el diario fue intervenido, sus periodistas presos y perseguidos.”
(14 de Julio de 2006).
A pesar de no ser creyente, sintonizó con la pastoral del Obispo Enrique Angelelli de quien llegaría a ser amigo. Angelelli encontró en El Independiente al más eficiente difusor de su mensaje liberador, adscripto al espíritu del Concilio Vaticano II.
El golpe del 24 de Marzo de 1976 encontró a Paoletti en Buenos Aires, donde debió buscar escondite, por saberse intensamente buscado por las fuerzas represoras piloteadas por la dictadura militar. En La Rioja, su hermano Mario y varios de sus de sus compañeros del equipo de redacción fueron detenidos. Desde la clandestinidad, Tito orientó su labor periodística a las tareas de denuncia y difusión de las atrocidades que en aquel momento se cometían en el país.
En 1977 logra exilarse en Madrid junto a su mujer, Lyli Santochi y los 6 hijos (todos menores) del matrimonio. Desde Madrid siguió trabajando por su patria a través de acciones de investigación y denuncia.
En 1984 regresó al país, con la intención de reestablecerse en La Rioja para continuar con la labor periodística en el diario por él fundado, la que había sido forzosamente interrumpida en 1976. Así lo expresa Ricardo Mercado Luna en su ensayo: “Crónica de trastienda en la vida de un Diario”:
“Paoletti, junto con Alfieri, Schaller y otros asociados perseguidos del proceso vinieron a La Rioja con el propósito de reintegrarse al diario. Volvían a casa, al hogar de maquinarias y sueños (…). Pero el regreso tenía ahora el amargo sabor a puertas a cerradas y largas esperas en el umbral”. (En Solitarias historias del siglo que nos deja, pág. 254)
Al respecto, Ana Paoletti puntualiza:
“A los que cayeron presos los habían obligado [en 1976] a firmar una renuncia en la que no sólo dejaban la cooperativa sino que se comprometían a no ejercer nunca más el periodismo y a mi viejo le falsificaron la renuncia. En julio de 1984, de regreso en el país, y ya en democracia, los renunciados se presentaron a reclamar sus puestos de trabajo.
Fue entonces que en la asamblea de socios se decidió a aceptar las renuncias, recién ocho años después. Y esa vez no fueron los milicos, fueron sus mismos compañeros los que les negaron su trabajo. La dictadura ya había hecho escuela".

Rechazada la reincorporación a la cooperativa por él mismo creada, Tito se estableció en Buenos Aires, donde trabajó en “La Voz”, “Caras y Caretas”, “Crisis”, y en el periódico de las Madres de Plaza de Mayo.

Sus memorables editoriales del diario El Independiente tenían una propuesta combativa en su espíritu y renovadora en el lenguaje periodístico, un estilo directo, despojado y a la vez cuidado.
El periodismo de investigación que cultivó asiduamente quedó plasmado en dos libros de edición póstuma: Como los nazis como en Vietnam (Contrapunto, 1987), obra que plantea por primera vez una mirada distinta en el análisis del pasado inmediato argentino, desechando la teoría de los dos demonios esbozada por Sábato para explicar los años del terror genocida; y Cien años de colonia, escrito y publicado como suplemento del diario El Independiente en 1970, y editado en formato libro en 1997 por Ediciones AMP: aquí, la investigación histórica sirve para analizar la situación de carencias de la provincia de La Rioja desde la dicotomía sarmientina de civilización / barbarie. El autor concluye que “fue la ‘civilización’ y no la ‘barbarie’ la causante de la pobreza riojana”, refutando así la opinión de Sarmiento y del prócer riojano Pedro I. de Castro Barros, quienes atribuyeron a la resistencia montonera la postergación de la provincia.
Alipio Eduardo Paoletti murió en Buenos Aires el 1º de diciembre de 1986.

domingo, 17 de agosto de 2008

MARIO PAOLETTI


Mario Paoletti nació en Buenos Aires el 20 de junio de 1940. Desde muy joven estuvo vinculado al periodismo gráfico a través de colaboraciones en la revista de humor político “Tía Vicenta”. En 1959 se suma a la empresa de su hermano Alipio de refundar el Diario “El Independiente”, iniciando una etapa memorable dentro de la historia del periodismo riojano. También integró –junto a Daniel Moyano y el propio Alipio– el equipo de redacción de “El Champi” (1968/1971), publicación local de humor y crítica política dirigida por Miguel Ángel Guzmán y reconocida por sus memorables ridiculizaciones de los gobernantes de facto de la época.
La Rioja fue el lugar elegido para vivir: aquí cosechó amigos, aquí se casó y formó su familia, aquí nacieron y crecieron sus tres hijos, pero el destino le tenía deparadas otras andanzas y también, otras tierras. “El Independiente” lo contó entre sus principales redactores mientras él se entregaba con entusiasmo a sus dos grandes pasiones: el periodismo y la literatura.
En 1976, con el advenimiento del Golpe de Estado, es encarcelado, al igual que muchos periodistas de ese diario, alojado en la unidad penitenciaria local, el I.R.S.S. y trasladado más tarde –junto a otros presos políticos riojanos– a la Cárcel de Sierra Chica, donde permaneció sin ser juzgado, hasta 1980, año en que es expulsado del país. Los horrores de ese tiempo han quedado reflejados en muchos de sus cuentos y en la novela A Fuego Lento, ganadora del Premio “V Centenario” de Murcia.
Su producción abarca diferentes géneros: Publicó poesías, cuentos, novelas, ensayos de crítica literaria y de actualidad política. Ha obtenido premios en España, Cuba y Estados Unidos.
Actualmente reside en Toledo, España, donde dirige desde 1984 el Centro de Estudios Internacionales de la Fundación Ortega y Gasset, universidad a la que acuden estudiantes de todo el mundo.

Principales obras

Entre sus obras de ficción narrativa, merece citarse, en primer término, la llamada “Trilogía Argentina”, integrada por las novelas: Antes del Diluvio (Premio “Castilla La Mancha”,1988), A Fuego Lento (“Premio Quinto Centenario”, 1993) y Mala Junta (1999). Éstas últimas fueron publicadas en nuestro país por Editorial de Belgrano (obviamente, las dos primeras cuentan –además– con edición española). Publicó, además, la colección de cuentos Quince Monedas (“Premio Ciudad de Toledo”, 1993), y la novela Vasco busca vasco, (“Premio Nacional de novela ‘Francisco Ayala’, 2002), que fue editada en España. Sus ensayos más difundidos son: El Aguafiestas (Alfaguara, 1995): una completa y amena biografía de Mario Benedetti, y Borges Verbal (Emecé, 1999), en colaboración con Pilar Bravo, libro que recopila opiniones, ocurrencias, y comentarios de Borges sobre temas diversos, rastreados en diferentes reportajes, y precedidos de una excelente biografía del autor de “El Aleph”.
La obra poética de Paoletti comprende: Poemas con Arlt (Madrid, 1983), Inventario (“Premio Rafael Morales”, Talavera de la Reina, 1990), Arltianas (2000, editada en La Rioja por “Pandemia”), Poemas con Ortega (Madrid, 2005) y Retratos y autoretratos, Botellalmar, Toledo 2007.
Es co-autor, junto al músico Tata Cedrón del Musical “Orejitas Perfumadas”, un homenaje a Roberto Arlt a partir del tango y de letras inspiradas en personajes y situaciones de las obras del autor de Los Siete Locos.

Mario Paoletti frente al “Diluvio”
El “diluvio” es la metáfora paolettiana del llamado “Proceso de Reorganización Nacional”, que causó estragos en la sociedad argentina, y al que muchos no sobrevivieron. Esta metáfora se construirá a lo largo de las novelas: Antes del Diluvio, A Fuego Lento y Mala Junta, que integran la “trilogía argentina”, de discurso autobiográfico, que relata, tres distintos momentos de la historia argentina captados desde la óptica y la experiencia del personaje-narrador, quien va transitando su vida –desde la infancia a la adultez– en un país signado por los desencuentros políticos, la guerrilla, el terrorismo de estado y el exilio, sucesivamente. El tiempo narrado en estas tres novelas abarca desde los años treinta, evocados por recuerdos infantiles del personaje, hasta los noventa, vividos desde una ya estable situación de argentino radicado definitivamente en Madrid.
El ritmo narrativo de Paoletti –sostenido y parejo– se completa con rasgos de estilo inconfundibles, que atrapan al lector y hacen hasta de los hechos más sórdidos y crueles, un relato ameno y no exento de humor. El humor es, justamente, una de las claves de la obra de este gran escritor, cuya habilidad para hacer reír es sobradamente demostrada en la segunda novela de la trilogía: A Fuego Lento, que narra las últimas dos semanas de prisión del protagonista en la Cárcel de Sierra Chica. Allí padece situaciones aberrantes y dolorosas, en las que nada hace prever al lector la posibilidad de encontrar motivos graciosos, y sin embargo el humor aflora, aun en los momentos más duros.
Junto al humor, la intertextualidad es otro resorte de comunicación eficaz entre autor y lector, un guiño de complicidad mediante la alusión, inclusión o cita de textos preexistentes en un juego divertido de reconocimiento continuo.

Disertación en la Biblioteca Mariano Moreno

La visita de Mario Paoletti a La Rioja en diciembre de 2005, fue un acontecimiento cultural de trascendencia para la ciudad de La Rioja.
Invitado por la Biblioteca Mariano Moreno, pronunció la conferencia: “La Rioja, ¿novela sin novelista?” cuyo título, según explicó tiene su origen en una frase de Ulises Petit de Murat, quien, en oportunidad de visitar esta provincia en la década del setenta, se refirió a ella como “una novela a la espera de un novelista”. Así, partiendo de esa imagen, Paoletti fue tomando ejemplos de la literatura universal para armar lo que para él sería una suerte de paradigma de la novela riojana; rescatando como “aprovechables” los diálogos de Chejov, en los que parece que “nada sucede”, y los ambientes de Faulkner, en cuyos espacios del sur de Estados Unidos, pueden encontrarse paralelismos con el norte argentino. Un escritor como Jorge Amado, por ejemplo –destacó el escritor en medio de un desfile de clásicos–, y aunque Bahía sea muy diferente de La Rioja, tiene personajes como el inmigrante árabe, que es típico de ésta y otras provincias argentinas.
Hay que destacar que el propio Paoletti supo aprovechar en sus obras, parte de ese material novelístico, al incluir –entre los muchos presos de la cárcel en la que se ambienta su novela A Fuego Lento– personajes del país interior, inspirados en la forma de ser del riojano; también su novela Vasco busca vasco contiene un capítulo que se desarrolla en Chañar, localidad riojana cercana al límite con Córdoba.
Entre otros conceptos desarrollados en esta clase magistral de literatura, Mario Paoletti señaló que la literatura y el arte en general, no pueden respetar moldes sacralizados: “No se puede ser buen ciudadano y buen escritor al mismo tiempo”; la literatura que intenta “quedar bien” con una causa, es, en general, muy mala, opinó el escritor al tiempo que ponía como ejemplo la “Oda a Stalin” de Pablo Neruda.
Los jóvenes artistas deben tener una actitud vanguardista, y no estaría mal derribar algunas estatuas, puntualizó el autor, quien luego respondió preguntas que se formularon desde el público, algunas de las cuales parecían no haber comprendido el alcance de la metáfora que construyó Paoletti para referirse al “material disponible” desde el punto de vista literario en estas tierras. “No me crean tanto, que ya les advertí que la literatura es una mentira convincente” dijo el narrador, quien había comenzado su charla refiriéndose a la naturaleza de los escritos de ficción.
Marcela Mercado Luna

sábado, 21 de junio de 2008

LUCÍA CARMONA


LUCÍA CARMONA (1946)
Nació en la ciudad de Chilecito, donde reside. Es poeta y docente. Colaboró en revistas y publicaciones literarias, tanto de la provincia, como del país y países vecinos.
("Polen" (Catamarca), "La Mañana" (Entre Ríos), "Las Espuelas del Ángel" (Buenos Aires), y del exterior: "El Chúcaro" (Uruguay) entre otras.)
De larga trayectoria en la Sociedad Argentina de Escritores, ha sido durante muchos años presidenta de la Filial Chilecito de la S.A.D.E. Se desempeñó como Asistente Técnica de la Secretaría de Estado de Cultura de la Nación.
Lleva a cabo, en su medio, una intensa tarea de difusión cultural, participando y promoviendo eventos literarios dentro y fuera de la provincia.
Su libro Después de los andenes obtuvo Faja de Honor de la SADE en 1988.
Desde 1976 dirige en su ciudad natal, talleres literarios para jóvenes y adultos.
Tuvo a su cargo los talleres para niños, realizados en otras ediciones de la Feria Provincial del libro, tanto en la ciudad capital como en Chilecito.

Algunos de sus libros son:
Era de noche y Junio,
Hacia una tierra oscura,
Miserere,
Las infinitas palabras,
Y Dios entre los páramos
Pueblos de la memoria,
Tiempos de la casa.
Por el corazón de la tierra
Comentario bibliográfico
Por el corazón de la tierra de Lucía Carmona
La poeta vuelve a conmover a los amantes de la lírica con este poemario que tiene como signo distintivo la madurez: madurez en la etapa de la vida desde la que fluye esta voz exquisita, y madurez también en la consolidación de todos los elementos que conforman el hecho poético en el devenir de la obra de Lucía Carmona.
Un lenguaje que arriba a segmentos de indecible abstracción y belleza sin dejar por ello de introducirse en sendas de profundo contenido humano o de detenerse en la captación de realidades sólo develadas al espíritu sensible de quien las nombra.
En una muy buena presentación de Nexo Ediciones y con notables imágenes de tapa y contratapa que reproducen obras de los plásticos Leonardo Bustamante y Sergio D. Ocampo, este libro es una invitación al placer estético y un mimo al alma de los lectores y lectoras. (MML)